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UNIDAD 1

La evolución de los dispositivos

Smartphones, smart TV’s, wearables, casas inteligentes... Seguro que alguna vez has oído hablar del concepto del Internet de las cosas, uno de los fenómenos que más datos genera y que permite la interconexión de diferentes dispositivos a través de Internet. Descubre también la historia de Internet, pieza clave de la aparición del big data y del desarrollo de algunos de los dispositivos que usas en tu día a día.

El internet de las cosas

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Infografía interactiva

Anatomía de un smartphone

Actualmente los smartphone penden llegar a tener 13 sensores. Cada sensor recoge un tipo de información del exterior y la procesan en forma de datos. ¿Quieres saber más sobre los sensores de tu smartphone?

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Dispositivos que nos rodean

Internet no nos serviría de nada si no tuviéramos una enorme variedad de dispositivos disponibles para conectarnos a la red y desde los que podemos generar, transmitir, procesar y almacenar nuestra información.

Los ordenadores caseros

En los años 70 del siglo pasado se empezaron a desarrollar los primeros ordenadores personales, pero aún resultaban demasiado caros para que se extendiera su uso.

Fue a principios de los 80 cuando estos ordenadores comenzaron a encontrar su sitio en las mesas de trabajo de muchas oficinas. Eran todavía armatostes pesados de gran tamaño que no servían para mucho más que procesar texto. 
En 1981 se comercializaron ordenadores con precios más asequibles que permitían a los usuarios tener uno en casa. Además, apareció en escena Microsoft con un nuevo sistema operativo muy fácil de usar. A partir de este punto, la carrera entre Apple y Microsoft por hacerse con el mercado favoreció el enorme desarrollo de la tecnología que ha hecho a los ordenadores imprescindibles tanto en nuestra vida profesional como personal.

Smartphone, la revolución

En los últimos años el smartphone ha cambiado nuestro estilo de vida tanto o más como en su día lo hicieron los primeros ordenadores. Se ha convertido en un objeto imprescindible, sobre todo para acceder a internet. 
Los primeros teléfonos móviles vieron la luz en los años ochenta y en 1997 IBM creó el primer prototipo de smartphone. Sin embargo, fue Apple quien, con el lanzamiento del iPhone en 2007 y su revolucionaria pantalla táctil, consiguió hacerlo llegar al gran público y dio el pistoletazo de salida para su expansión masiva.

Los smartphones son ya equiparables en prestaciones a los ordenadores de hace unos años, por lo que cuentan con su propio sistema operativo. Los dos sistemas operativos más usados son Android y iOS de Apple. Mientras que Apple diseña el hardware y software en conjunto, hay multitud de empresas que fabrican teléfonos para Android, como por ejemplo Samsung, LG, Sony o BQ.

Actualmente ya hay más personas que se conectan a internet a través del móvil que del ordenador, y en un futuro próximo los móviles jugarán un papel aún más importante en el Internet de las cosas. Nuestro móvil puede ser ya la llave con la que entramos a casa o arrancamos el coche, nuestro método de pago o nuestro billete de avión.

Tableta, un nuevo soporte con el que informarte y entretenerte

Una tableta es un ordenador portátil de mayor tamaño que un smartphone, que cuenta también con una pantalla táctil. Es un soporte más cómodo para  navegar por internet, leer libros o noticias, jugar a juegos, etc.

GPS, el localizador global

Casi todos los dispositivos conectados a la red incorporan un sistema de posicionamiento global que permite determinar la posición de un objeto  en cualquier parte del mundo.

El GPS funciona mediante una red de veinticuatro satélites en órbita sobre el planeta. El receptor localiza automáticamente como mínimo cuatro satélites de la red y, calculando la distancia de cada satélite respecto al punto de medición, se determinan las coordenadas exactas de este punto.

Smart TV, el principio del Internet de las cosas

La televisión inteligente integra internet y las características de la Web 2.0. Es la convergencia tecnológica entre los ordenadores y los televisores. De esta forma, la televisión se vuelve interactiva, ya que podemos elegir programas a la carta y acceder a  internet  a  través del televisor. Este tipo de dispositivo da inicio a las “casas inteligentes” y al Internet de las cosas.

Weareables, el Internet que se lleva puesto

Son dispositivos conectados a la red que se llevan puestos, integrados en prendas o complementos. Los llaman dispositivos llevables o wearables. 

En la actualidad, los dispositivos más importantes dentro del sector según su categoría son los relojes inteligentes, las pulseras de actividad, las gafas inteligentes o la ropa inteligente.

Estos son algunos de los dispositivos que tenemos pero la evolución de la tecnología seguro que nos traerá muchos otros aún desconocidos.

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La breve historia de internet

Existen más de tres mil millones de personas en todo el planeta que usan internet. Se trata de un elemento que ha transformado por completo el mundo, tanto a gran escala como en nuestro día a día más cotidiano. Ya hemos hablado de que el Internet de las cosas ha dado sus primeros pasos para convertirse en lo que puede ser el futuro de internet pero, ¿cómo hemos llegado al punto en el que nos encontramos? ¿Cómo se ha desarrollado este fenómeno en tan poco tiempo?

De 1969 a 1972

La historia de internet empieza en 1969 cuando se realiza la primera conexión entre dos ordenadores de las universidades de Standford y UCLA, a través de la red ARPANET.

Este es el comienzo de la primera etapa o etapa pionera de internet. Una fase en la que internet es un espacio técnico y minoritario al que muy pocos tienen acceso, dominado por ingenieros y desarrolladores, y caracterizado por una incesante exploración y experimentación.

En 1971, solo 23 ordenadores estaban conectados a esta red primigenia, llamada ARPANET y es entonces cuando Ray Tomlinson envía el primer e-mail de la historia, con este mensaje: “qwertyuiop”. La cantidad de emails que se han mandado desde entonces es inimaginable. Y es simbólico que el mismo año haga su aparición el primer virus informático llamado Creeper. 

De 1973  a 1978


En 1973 internet cruza el Atlántico y se instala en Inglaterra y Noruega, con tan solo un ordenador por país conectado a internet. Hasta entonces no se había utilizado fuera de Estados Unidos y tampoco se había llamado internet. Esta palabra se utilizó por primera vez un año más tarde, en una transmisión de control de protocolo.

1978

En 1978 nace el spam, cuando la empresa Digital Equipment Corporation envía el primer mensaje de e-mail no solicitado a 600 usuarios de ARPANET, aunque hasta 1994 no se adoptaría este término.

1981

En 1981, IBM lanza el primer ordenador personal, un hito importantísimo en el desarrollo de internet, puesto que marca el momento en el que los ordenadores empiezan a estar al alcance del gran público.

1991

En 1991, Tim Berners Lee, de la CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), crea la primera página web. Nace la World Wide Web y se lanza el primer navegador, llamado Mosaic, capaz de interpretar visualmente el código html de las páginas web. Hasta entonces, los usuarios se limitaban a usar internet para intercambiar archivos, participar en listas de correo electrónico o compartir textos.

Es en este momento cuando arranca la segunda etapa de internet. Por primera vez los particulares pueden contratar un acceso a la red y esta se hace pública. Como los costes aún eran altos y el uso todavía un poco complejo, es una fase en la que predominan las empresas e instituciones, que son las que cuentan con departamentos informáticos y pueden permitirse una presencia en la red. Es lo que se conoce como el Internet de las empresas.

1995

En 1995 se vende el primer libro de Amazon y el primer artículo en eBay: un puntero láser.

1997

En 1997 desaparece Mosaic. Netscape e Internet Explorer compiten por ser el navegador más usado, y en 1998 los desarrolladores de Netscape crean la primera versión del navegador que hoy conocemos como Mozilla Firefox. Hasta 2008 no aparecerán los dos nuevos competidores: Safari de Apple y Chrome de Google.

1998

En 1998 los desarrolladores de Netscape crean la primera versión del navegador que hoy conocemos como Mozilla Firefox. Hasta 2008 no aparecerán los dos nuevos competidores: Safari de Apple y Chrome de Google. 

1997

En 1997 se lanza el Nokia 9000 Comunicator, el primer teléfono móvil con conexión a internet.

1998

1998 es un año muy importante en la historia de internet por dos motivos: en primer lugar nace Google, que revoluciona nuestra forma de usar internet para encontrar información y, en segundo lugar, el número personas que usan internet alcanza un millón.

2000

En el año 2000 aparece el primer virus masivo, llamado ILOVEYOU, que infecta a cincuenta millones de usuarios.

En este punto, la reducción de costes y la simplificación de la tecnología hacen posible que cada vez más personas y no solo empresas mantengan una actividad continua en la red. Esto da pie a lo que se conoce como Web 2.0, en la que cualquiera puede publicar un vídeo o una foto, escribir un blog o participar en una red social. Es el Internet de las personas.

2001

En 2001 nace la mayor enciclopedia colectiva, Wikipedia,

2004

En 2004 Facebook, Gmail, Flickr y Vimeo

2005

En 2005 se publica el primer vídeo en YouTube.

2007

En 2007 el primer iPhone se pone a la venta, un hecho que dispara la expansión de internet.

2010

En 2010 nacen Instagram y Pinterest y, un año más tarde, Snapchat. Estas tres redes sociales han experimentado un rapidísimo crecimiento estos años.  

2015

En noviembre de 2015 podemos decir que más de tres mil millones de personas usan internet, es decir, aproximadamente el cuarenta por ciento de la población mundial.

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La mujer más “datificada” del mundo

Los wearables son los dispositivos que podemos llevar encima para que recojan datos sobre nuestra actividad, como esas pulseras y relojes que cuentan los pasos que damos o nos dicen a qué velocidad corremos.

Rachel Kalmar, una neurocientífica estadounidense, ha llegado a llevar treinta y ocho dispositivos encima para monitorizar sus pasos, su actividad física, la calidad de su sueño, su respiración, su estado de ánimo o sus hábitos alimentarios. 

No se trata de una obsesión de Kalmar por medirlo todo, sino parte de un experimento para mejorar los wearables y descubrir cosas sobre los datos: cómo se guardan en el dispositivo y en los servidores, cómo llegan a los usuarios o cómo pueden interactuar con otras apps.

Kalmar cree que estos dispositivos, que nos aportan tantos datos sobre nosotros mismos, son solo una herramienta para lograr un objetivo que primero tenemos que fijarnos. Además, recopilar nuestros propios datos puede servir a los investigadores para estudiar enfermedades o a los médicos para saber qué les ocurre a sus pacientes cuando están fuera de la consulta.

Uno de los retos de esta neurocientífica es desarrollar un anillo que mida nuestro estado de ánimo y lo relacione con la luz para descubrir si padecemos un trastorno afectivo estacional. Su objetivo es recopilar información que ayude a crear una nueva generación de wearables que tal vez en el futuro sean capaces de salvar vidas.

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Un hogar inteligente como asistente personal

Imagina que estás fuera de casa y recibes la visita de un familiar que viene sin previo aviso y llama al timbre; nosotros contestamos desde nuestro teléfono móvil y también desde el mismo podemos abrir la puerta, desactivar la alarma, poner música, encender la calefacción, ver el interior de nuestra casa y hablar con él por altavoz. Todas estas funcionalidades son las que proporciona una casa domótica, que no es lo mismo que una casa inteligente.

Una casa domótica es capaz de realizar una serie de acciones ordenadas por la persona. Las órdenes pueden ser dadas en el momento o programadas para que se realicen de forma automática si se quiere.

Una casa inteligente es aquella que, mediante dispositivos y sensores conectados a internet, es capaz de ejecutar acciones más complejas de forma automática y sin interacción por parte de la persona. Con la recopilación de datos puede aprender sobre nuestros hábitos, recomendarnos mejores opciones y crear una red de servicios entorno a la casa. Tu casa te ofrece aquello que necesitas sin necesidad de que se lo ordenes.

Por ejemplo, se ha creado un sistema de iluminación inteligente que conecta con un espejo para generar diversos ambientes en la habitación según nuestro estado de ánimo. Este sistema de iluminación, junto con uno de audio, podría facilitarnos el sueño y, más importante aún, suavizar nuestro despertar creando un entorno relajado gracias a la regulación de la intensidad de la luz y del sonido.

Con este invento se mejora nuestro confort, una de las cuatro áreas de actuación de los productos y sistemas relacionados con las casas inteligentes:

Confort

Conlleva todas las actuaciones que se pueden llevar a cabo para mejorar el bienestar y la comodidad en cualquier vivienda. 

Como por ejemplo:

Un frigorífico

que te avise de la fecha de caducidad de los alimentos que contiene para poder tomarlos antes de que caduquen. De esta manera evitaríamos tirar alimentos a la basura.
 

Un inodoro

que analice tu orina y te recomiende la dieta alimentaria que más te conviene seguir. Esto sería de gran ayuda en el campo de la salud, ya que se tendría a disposición un control permanente de la dieta, evitando contraer enfermedades derivadas de una mala alimentación tales como exceso de colesterol, anemia, diabetes, obesidad, etc.
 

Un cepillo de dientes

que te avise de cualquier pequeña caries. También supondría un avance médico, puesto que se conseguiría detectarlas con más rapidez y, por tanto, tratarla sería más fácil.
 

Seguridad

Cconsiste en una red de seguridad encargada de proteger la vivienda y la seguridad personal de sus ocupantes, avisando en caso de incidencia. Con los sensores se pueden detectar infinidad de situaciones fuera de lo habitual, como: inundaciones, escapes de gas, robos, incendios, etc.

Ocio 

Hace referencia a todos los sistemas o infraestructuras que posee el hogar en materia de ocio, como p.ej. consolas, Media Center, TDT, dispositivos de distribución de audio y vídeo, etc. Se trata de cualquier sistema dedicado al entretenimiento y que sea integrable en una red digital, activándose según el análisis de nuestros gustos.

Ahorro energético

Podemos gestionar la climatización e iluminación del hogar, no regar si está lloviendo, cerrar persianas si entra mucha luz solar, regular la intensidad de las luces a un rango en función de la luz natural, avisarnos si se produce un escape, apagar/encender ciertos aparatos, etc. Con esta gestión de la energía disminuiría la contaminación eléctrica del planeta.

La digitalización del sistema eléctrico de los hogares también aporta beneficios a las empresas suministradoras de energía y electricidad, ya que desde siempre uno de los principales problemas para estas compañías ha sido el exceso de energía que deben producir para evitar apagones, dado que desconocen qué cantidad se va a consumir. También supone desperdiciar una parte de la energía generada pero, para ellas, es preferible producir energía de más, que de menos, para no correr el riesgo de dejar sin luz a sus clientes. Esto supone un mayor coste para estas empresas y una mayor repercusión sobre el medio ambiente. Pero, ¿y si las compañías supiesen en todo momento la energía que necesitarán proporcionar mañana?

Esto sería posible gracias a los termostatos inteligentes. Estos aparatos son capaces de regular la temperatura y la electricidad de nuestros hogares de forma automática, recogiendo datos a través de sus sensores. Su objetivo es aprender las preferencias y las costumbres de los habitantes para establecer la calefacción y el aire acondicionado a su gusto y necesidad. Además, la conexión wifi detecta el clima que hace en todo momento para realizar variaciones en función del tiempo que haga. La conexión a la red también permite al usuario controlar el sistema mediante un teléfono o un navegador web, pero sobre todo proporciona información a las empresas eléctricas que les permite hacer predicciones de consumo mucho más precisas para producir la energía estrictamente necesaria.

En definitiva, todos estos servicios ofrecidos por una casa inteligente se pueden diseñar a partir de los datos que se recopilan y analizan.

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